Cada madrugada el sistema revisa la cartera completa y marca cada operación como al día, vencida dentro de los días de gracia o en mora. Y guarda la foto del día, para poder mirar hacia atrás.
La mora casi nunca se descubre el día que empieza. Se descubre cuando alguien se sienta a revisar vencimientos, y eso pasa cada semana, cada quincena o cuando hay tiempo.
Mientras tanto el dinero sigue afuera y nadie llamó al cedente ni al pagador. Detectar temprano la mora permite iniciar antes la gestión de cobro.
Y hay un costo menos visible: si la mora se calcula a mano al momento de liquidar, se calcula distinto según quién la calcule y con qué fecha.
Cada madrugada, sin que nadie lo pida, el sistema recorre la cartera y clasifica cada operación en uno de tres estados:
Todavía no llega la fecha de pago del quedan.
Pasó la fecha de pago pero sigue dentro de los días de gracia pactados con ese cedente. No genera mora todavía.
Se agotaron los días de gracia. A partir de aquí corre el interés moratorio a la tasa pactada.
Los días de gracia son parte de las condiciones de cada cedente, igual que el aforo y las tasas, y se congelan al aprobar la operación. Un cambio posterior no altera lo ya aprobado.
Además de clasificar, el proceso guarda cada día una fotografía de los saldos. Eso permite responder preguntas que una consulta al momento no puede contestar:
Sin esa foto, la cartera solo se puede ver como está hoy. Con ella, se puede ver cómo se comporta.
Mirar hacia adelante es la otra parte. El calendario muestra qué vence esta semana y la próxima, por cedente y por pagador, para que la gestión empiece antes del vencimiento y no después.
Para tesorería sirve igual: saber qué entra y cuándo permite planificar los desembolsos nuevos sin quedarse corto.
La mora corre por días, desde el día siguiente al vencimiento más los días de gracia, con la tasa de mora pactada con ese cedente y congelada al aprobar la operación.
El cálculo lo hace el sistema con aritmética decimal exacta, sin redondeos de punto flotante, y queda registrado en la contabilidad igual que cualquier otro movimiento. Al liquidar, la mora se descuenta primero de la reserva retenida.
Todos se exportan a Excel y PDF, que es lo que normalmente se arma a mano cada semana para la junta.
Todos los días, de forma automática, en la madrugada. No hay que ejecutar nada ni abrir un reporte: al empezar la jornada la cartera ya está clasificada como al día, vencida en gracia o en mora.
Por días, desde el día siguiente al vencimiento más los días de gracia pactados, aplicando la tasa de mora acordada con ese cedente. Esa tasa se congela al aprobar la operación, así que un cambio posterior no la afecta.
Son los días posteriores al vencimiento durante los cuales la operación se considera vencida pero todavía no genera mora. Se configuran en las condiciones de cada cedente, junto con el aforo, las tasas y la base de 360 o 365 días.
Sí. El proceso diario guarda una foto de los saldos de cada día, así que se puede comparar la situación actual con cualquier fecha anterior en lugar de depender solo de la vista de hoy.
El sistema envía avisos por correo al cedente en cada cambio de estado de sus operaciones. No envía mensajes por WhatsApp: esa integración no está conectada en la versión actual.
Al registrar el cobro, el sistema calcula la mora acumulada por los días de atraso y la descuenta de la reserva retenida al liquidar. Si la reserva alcanza, se devuelve el remanente al cedente; si no, queda registrado el faltante.
Este control es parte del sistema de factoraje. Los demás:
Una sesión de 60 minutos, sin costo, para revisar cómo detecta hoy la mora, qué días de gracia maneja y cómo calcula el interés moratorio.