Se registra el cobro y el sistema calcula la mora, la descuenta de la reserva junto con el capital pendiente, devuelve el remanente al cedente y deja los asientos contables hechos. Con su liquidación en PDF.
Liquidar una operación de factoraje parece simple hasta que hay mora. Hay que calcular los días de atraso, aplicar la tasa pactada, ver cuánto queda de reserva retenida, restarle la mora y el capital pendiente, devolver lo que sobra y registrar todo en la contabilidad.
Hecho en una hoja de cálculo, el cálculo manual aumenta el tiempo y el riesgo de inconsistencias. Dos personas liquidando la misma operación pueden llegar a números distintos porque una cuenta el día del vencimiento y la otra no.
Y después hay que explicárselo al cliente, que recibió menos de lo que esperaba y pide el desglose.
La reserva es la diferencia entre el valor del quedan y lo que efectivamente se adelantó. Si el quedan vale US$ 10,000.00 y el aforo es del 90 %, se adelantan US$ 9,000.00 y quedan US$ 1,000.00 retenidos.
Esa reserva no es una comisión: es dinero del cedente que se le devuelve cuando el pagador paga, menos la mora si la hubo. Es, al mismo tiempo, el colchón que cubre a la casa de factoraje si el cobro se atrasa.
Cada movimiento de la operación —el desembolso, el devengo de interés, la mora, el cobro y la devolución de reserva— genera su asiento en un libro de partida doble propio del sistema.
Y hay una regla que conviene entender bien: la aplicación no permite editar ni borrar asientos, y las reglas de la base de datos refuerzan ese control. Un cobro mal registrado no se corrige modificándolo: se anula con un asiento de reversión, que queda visible.
En una hoja de cálculo cualquiera puede ajustar una celda para que el total dé el número esperado; acá la corrección deja rastro, y por eso el saldo del sistema es auditable.
El cedente no tiene que llamar para preguntar cómo quedó. Desde su portal ve:
Antes de enviar la solicitud, el cliente ya puede ver cuánto recibirá y por qué. Esto ayuda a reducir dudas y diferencias al momento del desembolso.
El sistema registra desembolsos y cobros con su referencia bancaria, pero no se conecta a bancos ni hace transferencias ni concilia de forma automática. El movimiento de dinero se hace por los canales habituales y se registra. Tampoco exporta los asientos a un sistema contable externo en la versión actual.
Se le devuelve completa al cedente al liquidar. La reserva es dinero suyo retenido como garantía, no una comisión: con el quedan de US$ 10,000.00 del ejemplo, se le devuelven los US$ 1,000.00 retenidos.
La mora se calcula por días y se descuenta primero de la reserva, junto con el capital pendiente si lo hay. El remanente se devuelve al cedente. Si la reserva no alcanza para cubrir la mora, la operación pasa a cobranza y el faltante queda registrado.
Se anula con un asiento de reversión, que queda visible en la contabilidad. La aplicación no permite editar ni borrar asientos y las reglas de la base de datos refuerzan ese control, y esa es la razón por la que los saldos son auditables.
Sí. El sistema genera la liquidación del desembolso y la liquidación final en PDF, con el desglose de descuento, comisión, IVA, mora y devolución de reserva. El cedente también las ve desde su portal junto con su estado de cuenta.
No. El sistema calcula los montos, genera los documentos y registra el movimiento con su referencia bancaria, pero no se conecta a bancos ni ejecuta transferencias. El dinero se mueve por los canales habituales de la empresa.
No en la versión actual. El sistema lleva su propio libro de partida doble con catálogo de cuentas, que sirve para operar y para conciliar, pero no exporta a un sistema contable externo.
Este control es parte del sistema de factoraje. Los demás:
Traiga una operación que haya liquidado con mora y la recorremos juntos en el sistema, en 60 minutos y sin costo, para comparar el resultado con el suyo.