Línea de crédito para el cedente y otra para cada pagador. El sistema calcula el cupo disponible antes y después de cada operación y no deja aprobar si se pasa de cualquiera de las dos.
En factoraje el riesgo no está solo en quien recibe el dinero. Está, sobre todo, en quien lo va a pagar.
Una casa de factoraje le compra quedanes a varios proveedores distintos. Lo que pocas veces se ve es que buena parte de esos quedanes los emite la misma empresa pagadora. Tres proveedores de un mismo supermercado, cuatro de una misma constructora. Cada operación por separado parece pequeña y prudente; sumadas, representan una exposición con una sola empresa que nadie calculó.
El día que ese pagador atrasa sus pagos, el problema puede afectar varias operaciones a la vez. Y eso no se detecta revisándolas una por una, porque no está en ninguna de ellas, sino en la suma.
El sistema maneja dos límites independientes:
Cuánto se le puede financiar a ese proveedor en total, con todas sus operaciones vivas sumadas.
La exposición máxima que la casa de factoraje acepta tener con esa empresa pagadora, sin importar cuántos proveedores suyos traigan documentos.
Cada línea registra el total autorizado, el utilizado y el disponible. El utilizado se mueve solo conforme se aprueban, desembolsan y cobran operaciones.
Cuando el analista abre una solicitud para evaluarla, ve en la misma pantalla el cupo del cedente y el del pagador, antes y después de la operación que está por aprobar. No tiene que ir a buscarlo ni calcularlo.
Y la regla no es una advertencia que se pueda ignorar: si la operación excede cualquiera de las dos líneas, no se puede aprobar. El sistema lo impide.
Cambia el momento de la decisión: en lugar de descubrir la concentración cuando ya se desembolsó, se ve en el instante en que todavía se puede decir que no.
Más allá del límite por operación, el reporte de cartera por pagador muestra cómo está repartido el riesgo: cuánto representa cada empresa pagadora sobre el total de la cartera viva.
Es la información que una junta necesita para decidir si abre, mantiene o reduce la línea de un pagador, y hoy casi siempre se arma a mano cruzando hojas.
Cada pagador lleva una calificación de la A a la D que asigna una persona con criterio, no un algoritmo. El sistema no calcula un puntaje de riesgo automático ni consulta centrales de riesgo: pone la información ordenada para que el analista decida, y deja registrado quién calificó y cuándo.
Las líneas y las condiciones se versionan. Subir el cupo de un pagador crea una versión nueva y conserva la anterior, con la fecha y el usuario que la cambió. En la bitácora queda el valor anterior y el nuevo.
Sirve el día que hay que explicar, meses después, por qué se aprobó una operación que hoy está en mora: se puede reconstruir exactamente qué límite estaba vigente ese día.
No se puede aprobar. El sistema verifica el cupo del cedente y el del pagador al momento de la aprobación y bloquea la operación si excede cualquiera de los dos. No es una advertencia que se pueda saltar.
Sí, y es justamente el caso que el control atrapa. El proveedor puede tener línea de sobra, pero si la empresa que paga ya llegó a su límite, la operación no se aprueba. Son dos líneas independientes y las dos tienen que alcanzar.
En el reporte de cartera por pagador, que muestra el saldo vivo con cada empresa y qué porcentaje representa sobre el total. La foto diaria de cartera permite ver cómo ha evolucionado esa concentración.
No. La calificación de la A a la D la asigna un analista. El sistema no calcula puntaje automático ni se conecta a centrales de riesgo: ordena la información para que la decisión la tome una persona, y registra quién la tomó.
No. Las condiciones de una operación se congelan al aprobarla. Cambiar una línea o una tasa crea una versión nueva que aplica de ahí en adelante, y la versión anterior queda guardada con su fecha.
Sí. La línea de cada cedente y de cada pagador muestra total, utilizado y disponible en todo momento. El cedente también ve su propia línea disponible desde su portal, sin tener que llamar.
Este control es parte del sistema de factoraje. Los demás:
Si quiere saber cuánto tiene expuesto hoy con cada pagador, una sesión de 60 minutos sin costo alcanza para revisarlo con sus propios números y ver qué tanto de eso puede controlar el sistema.